Teatro



 

LOS NIÑOS Y EL TEATRO

El juego es y ha de ser la actividad central en la vida del niño. El siglo XXI ha traído consigo un cambio drástico en los patrones del juego infantil y juvenil: hoy el juego es individual y solitario. Es por ello que actividades esenciales para el desarrollo personal del individuo se ven marginadas: la expresión corporal, oral y plástica, la promoción de la creatividad, el aprendizaje en la cooperación y el trabajo en equipo, el desarrollo de la sensibilidad y de la imaginación, la estimulación de la capacidad de observación, la exploración, en definitiva, de los distintos canales expresivos y de comunicación. Todas estas facetas pueden ser trabajadas jugando en una actividad teatral.

El juego teatral en los niños se centra en el desarrollo en distintas áreas (psicomotriz, afectiva y social), para que puedan adquirir mayor naturalidad y un mejor conocimiento de sí mismos y de su entorno, deshaciéndose poco a poco de sus inhibiciones y desplegando todo su potencial creativo.

El tipo de actividades que se realizan por supuesto varían a medida que el niño crece, haciéndose paulatinamente más complejas.
El trabajo sobre el propio cuerpo es primordial en el teatro. Se centrará en el movimiento corporal expresivo, en la relación con el espacio, en el uso de la propia voz, en el conocimiento de la luz y de la sombra, en el acercamiento al texto teatral, en el disfraz y el maquillaje.


 

LOS ADULTOS Y EL TEATRO

Todos nacemos sabiendo hacer teatro. Esta facultad innata nos permite, entre otras cosas, aprender y comunicarnos. Y todos, adultos incluidos (¡por supuesto!) queremos seguir jugando a hacer teatro a lo largo de nuestra vida.

En las clases de teatro para adultos, hacemos uso del juego de ficción teatral para recrear situaciones y asumir roles. Desarrollamos representaciones desde una perspectiva individual y colectiva, basándonos en el lenguaje propio del teatro.

Porque el teatro…

Es jugar, es hacer “como si…”.

Es escuchar.

Es crear.

Es expresar.

Es conocer a gente.

Es darle valor al trabajo en grupo.

Es aprender a coordinar nuestro cuerpo.

Es acercarnos a otras disciplinas artísticas.

Es recrear una realidad a través de la ficción.

Es reforzar la autoestima y la integridad personal.

Es colaborar activa y pasivamente con los compañeros.

Es aprender a apreciar de otra manera el arte y la cultura.

Es aprender los conceptos básicos del lenguaje teatral.

Es reflexión, autoevaluación y compromiso en la consecución de unos objetivos.

 

ASIGNATURAS DE TEATRO